A través de
la medicina natural, las personas utilizan remedios tradicionales o no
industriales. En la agricultura, las personas utilizan algunas plantas
medicinales extraídas directamente de la naturaleza. Así como la hoja de coca,
la cual es utilizada en las culturas andinas como un analgésico.
Sector
secundario
Gran parte de
las plantas medicinales requieren ciertas transformaciones de alimentos o de
materias primas, pero sin necesidad de pasar por procesos industriales. Por
ejemplo, en la decocción se cuecen tanto plantas como animales con fines
medicinales. Las infusiones son otro tipo de bebidas obtenidas de hojas secas,
así como el té. Una infusión muy usada en el turismo andino de altura es el
mate de coca, el cual es utilizado para curar el soroche o mal de montaña.
En la
industria farmacéutica, las personas consumen medicamentos para el tratamiento
o prevención de enfermedades. Esta industria también abarca la producción de
pastillas, cápsulas, soluciones para inyección, óvulos y supositorios; todos
bienes económicos que reportan niveles de lucro económico altos. En esta
industria, también intervienen las plantas medicinales para la preparación de
otras formas galénicas como: comprimidos, cremas, ungüentos, elixires y
jarabes.
Sector
terciario o de servicios
En la
industria del cuidado de la salud, a través de las empresas de servicios de
salud (hospitales, clínicas, centros de salud, laboratorios clínicos, etc.) y a
través de su personal administrativo y de salud, el sector salud produce
servicios para satisfacer las necesidades de prevención, diagnóstico,
tratamiento y recuperación de las personas. Estos, al ser clientes de las
empresas de salud (pacientes), además de tener, en su calidad de personas,
derechos humanos incluyendo a la salud, también tienen, en su calidad de
clientes, derechos de consumidor que exigen calidad tanto en la atención médica
como en la administrativa. En este sector, profesionales de salud como médicos
y farmacéuticos prestan los servicios de prescripción médica y específicamente
la prescripción de fármacos. Esta última, inclusive, en la salud mental. Es a
través de este servicio que la industria farmacéutica puede funcionar. En este
sector, también se encuentran las compañías de seguros, las entidades
prestadoras de salud y la seguridad social, las cuales satisfacen la necesidad
de tranquilidad ante los riesgos en la salud del paciente/cliente. Y se pueden
utilizar con seguridad sin miedo de nada en su totalidad.
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